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Rabietas

Señoras y señores, niños y niñas, las rabietas han llegado a nuestra casa.

Rezaba por que este momento no llegará nunca pero llegó. Siempre pensé que las rabietas empezarían sobre los 2 años o más, pero ¡qué tontería! Cada niño es distinto, no todos empiezan a hacer lo mismo al mismo tiempo.

Mi hijo ha empezado con las rabietas y en casa lloramos todos. Aún estamos aprendiendo a enfrentarnos a ellas y a no perder la paciencia.

Este es el lado difícil de la maternidad/paternidad junto con las enfermedades de nuestros peques. 

¿Qué podemos hacer ante una rabieta?

Pues armarnos de paciencia, controlar que no se hagan daño e intentar distraerlos.

En nuestro caso las rabietas aparecen cuando no le dejamos hacer algo o coger algo. Al principio me sentía muy mala madre al hacer que se pusiera así pero pienso ¿que hago? ¿Le dejo hacer lo que le dé la gana? Pues no, no creo que sea la mejor manera de educar, o al menos a mi no me lo parece. 

Se sube encima de una mesa, “Cariño, las mesas no son para subirse. Te puedes hacer daño.” le bajo al suelo y empezamos… empieza chillando y llorando, pasamos a la parte en la que todo lo que tiene a su alcance lo tira muy enfadado, de ahí suele pasar a pegarnos a todos (padres y perros, no hace distinción) y finaliza la rabieta tirándose al suelo mientras llora desconsolado.

La enfermera nos recomendó ignorarlo mientras cuidamos que no se hace daño, el problema es que pega y tira las cosas.

Mucha gente me ha recomendado que evite las rabietas, pero estas empiezan cuando hay algo que le impedimos hacer o coger. Si se sube a una mesa no puedo dejarle que lo haga o si coge un vaso de cristal tampoco puedo dejar que lo coja ¿Por qué? Pues porque se puede hacer daño. Le bajo de la mesa con todo mi amor y con un tono suave y cariñoso le digo que se puede hacer daño pero en ese momento él empezó a chillar y a pegar. En el caso del vaso de cristal se lo cambio por algún juguete y el juguete termina estampado contra alguno de los perros, contra el suelo o la pared.

Esto es una fase, pasará e irán disminuyendo, pero… ¡¡Qué difícil es!!

Lo mejor para las rabietas es armarnos de paciencia, controlar que nuestros peques no se hagan daño y estar a su lado hasta que se calmen. Creo que poco más podemos hacer.

Mucho ánimo con las rabietas y recordad que pasarán.

Es posible que os interese leer mi post anterior «ser primeriza» y recordad que en nuestra pagina web «Bebé Unicornio» tenéis una amplia selección de productos de puericultura.

Y dicho esto, me despido hasta el próximo post 😉

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