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Maternidad Real

Abrir los ojos y verte a mi lado, dormido, tranquilo, en calma, esa calma que no tenias anoche.
Pensar mientras te miro en las cosas que tengo que hacer a lo largo del día, pero me distraigo mirando esos mofletes que no me canso de besar.
Y abres tu grandes ojos marrones mientras te sientas en la cama. Me miras y me dedicas tu primera sonrisa del día. Te tiras sobre mi pecho y te ríes. Tienes los despertares más bonitos del universo.
Bajamos al salón, te dejo en tu parque de juegos y saludas enérgicamente a rocky rockero y a tu peluche de C3PO.
Yo desayuno a todo correr, se me cae la leche de camino al salón, tú me ves y lloras por que quieres que te coja y Broly y Luffy chupan el suelo lleno de leche. Calculo las horas que han pasado desde que te di el pecho por última vez y sopeso si darte teta o tus cereales. 
Preparo tus cereales, te siento en la trona y te pongo tus dibujos, ahora solo te gusta la canción de “bartolito”.
Comes dos cucharadas de buen grado, a la tercera ya me pones pegas, la cuarta consigo que la comas por que te pillo distraído y la quinta acaba en mi ropa, mi cara y mi pelo.
Lloras por que no quieres cereales y termino dándote el pecho, quería espaciar esa toma, pero bueno, ya será otra.
Te vuelves a dormir y yo aprovecho a recoger todo, pero no me da tiempo a hacer ni la mitad de lo que quería, no me cunde la mañana.
Me distraigo haciendo stories, publicando la foto del día y hablando con alguna mami.
Te despiertas, pero hice bien en dejarte tumbado en el parque de juegos por que enseguida te pones a jugar.
Lavadoras, lavavajillas, corro detrás de Luffy por las escaleras por que ha cogido un pañal de la basura y se lo quiere comer.
Jugamos un rato tirados en el suelo y cuando me quiero dar cuenta ya tendrías que estar comiendo.
Te pongo en la trona mientras lloras y te estiras para que no consiga sentarte, pero tengo que calentarte tu comida.
¡¡Menos mal que ayer hice comida para 3 días!!
La comida se que la haces maravillosamente bien. Cantamos, o mejor dicho, te canto canciones que me invento sobre la marcha, te frotas tu ojitos, te cojo y te balanceo un poco. Vuelves a cerrar tus ojitos y aprovecho a prepararme algo para comer.
Empiezas a llorar y nada te calma. Mis macarrones se pasan, pero aún así me los pongo en el plato. Tú no te calmas, vuelta al fular, y tras varios paseos consigues calmarte un poco, pero no lo suficiente. 
Cuando consigues calmarte y te dejo en tu parque mi comida ya está fría.
Papá ya está en casa y nos vamos a dar un paseo los 3 mientras nos contamos que tal nos ha ido el día.
Vuelta a casa, papá juega contigo y mamá busca trabajo desesperada.
Te preparo la cena y cuando salgo de la cocina con tu comida estás dormido en los brazos de papá, “estaba muerto de sueño” me dice papá y yo me encojo de hombros pensando en que la noche va a ser larga.
Papá te da la cena y luego cenamos nosotros. Beso a papá, “buenas noches papi” y nosotros nos vamos a tu habitación. 
Hora de la teta pero tú no quieres dormir, encima has aprendido a morderme. Dos horas después caes rendido sobre mi pecho dolorido por tus bocados. Te meto en la cuna, te arropo, te beso y te digo “te quiero más que a mi propia vida”.



Me tumbo en la cama y con el cuerpo reventado de todo el día, solo tengo ganas de que llegue la mañana siguiente para que me dediques tu primera sonrisa del día.

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