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Lactancia Materna Exclusiva (LME) y a demanda

Desde que me quedé embarazada tenía claro que quería darle
el pecho a Leo, quería saber lo que se siente, pero también tenía muy clara que,
si no era posible dar el pecho, le daría biberón sin ningún tipo de problema.
Os voy a contar como ha sido toda nuestra lactancia materna
exclusiva y a demanda desde el principio y hasta el día de hoy.
Empezamos la lactancia en el paritorio cuando estábamos haciendo
el piel con piel y ahí me di cuenta de que Leo no se enganchaba bien al pecho.
Se lo pregunté a una matrona y me dijo que era normal, que no me preocupara y
que nos diésemos tiempo.
Yo di a luz a las 19:00 y nos pasaron a la habitación a las
23:00. En todo ese tiempo el niño no conseguía engancharse al pecho y yo me
estaba empezando a preocupar.
Cuando las enfermeras de planta pasaron a vernos a la
habitación me preguntaron si Leo había comido y le explique que el niño no conseguía
cogerse bien al pecho y que no succionaba. Las enfermeras, que eran
encantadoras, se sentaron cada una a un lado de la cama y me estuvieron
ayudando a darle de comer, pero aun así Leo seguía sin engancharse.
Ellas me hablaron sobre la posibilidad de usar pezonera para
facilitar el agarre, pero me aconsejaron que antes lo probase un poco más, si 1
hora más tarde Leo seguía sin comer, podíamos ir al mostrador y pedirlas la
pezonera.
Tras mucho intentarlo, muchos lloros por parte de Leo y por
mi parte, Raúl fue a pedir la bendita pezonera y tengo que decir que me salvo
la lactancia.
En las clases de preparación al parto me hablaron super mal
sobre las pezoneras, me dijeron que las rechazase si me las ofrecían (como si
de una droga se tratase, vaya). Me contaron que las pezoneras destrozaban más
el pecho, que las heridas eran aún mayores y que solo las recomendaba si no
había pezón o estaba invertido.
Antes de darnos el alta nos dijeron el porqué Leo no se conseguía
enanchar sin la pezonera es que tenía frenillo debajo de la lengua, lo cual le
limitaba los movimientos y no podía mamar con normalidad.
Los primeros días en casa le costaba un poco enancharse y
todo fue a peor cuando fuimos a la pediatra. Leo tenia unas manchas en el pañal
y la pediatra nos dijo eran por que el niño no estaba bien alimentado. Desde
que salió del hospital (1 día y medio) había perdido 20 gramos y la pediatra
creyó oportuno que le diese un suplemento de formula. No fue necesario que la dijéramos
nada, nuestras caras hablaban por sí mismas, con lo cual me dijo “si eres capaz
de sacarte tú la leche y dársela en biberón…”.
Ya nos habían advertido que algunos pediatras aprovechaban
la mínima oportunidad para meter la leche de formula y lo estábamos viendo. En vez
de intentar que mi lactancia materna exclusiva funcionase, optó por coger el
camino más rápido y menos complicado para ella.
Me pasé una semana entera sacándome leche en todas las tomas.
Le daba un pecho y el otro me lo sacaba con el sacaleches mientras Raúl le
sacaba los gases a Leo.
Fue una semana muy dura, excesivamente dura, tanto físicamente
como mentalmente. Cuando volvimos a la semana a la consulta de la pediatra Leo había
cogido ¡¡400 gramos!!
Para mi eso supuso la vida. Esa era mi recompensa a tanto
esfuerzo.
Me dejaron muy claro que no podía dejar más de 3 horas entre
toma y toma. Por las mañanas era fácil hacerlo, pues antes de las 3 horas ya me
estaba pidiendo comer, pero las noches eran horribles. Leo no quería despertarse
y eso hacia que llorase y no se enganchase al pecho, con lo cual opté por no
despertarlo por las noches. Me ponía una alarma cada 3 horas, yo si me despertaba
y veía a ver si Leo estaba bien, le movía para ver si se despertaba y si no se
despertaba, le dejaba dormir.
Eso fue una decisión muy acertada pues la lactancia comenzó
a ser mucho más buena, hasta que le cogió tirria a uno de los pechos.
Ya no usaba el sacaleches, pero tuve que volver a usarlo
para evitar una mastitis. No había manera alguna de que se enganchase al pecho
izquierdo. Probamos todas las posturas posibles, con pezonera, sin pezonera…. Nada
no había manera.
¿Cómo lo solucionamos? Pues con tiempo, un día de pronto se
enganchó.
La lactancia materna exclusiva es muy dura. A mi me ha
limitado muchísimo, hasta el punto de no poder ir ni al baño. Esto es cuando él
quiera, donde el quiera y el tiempo que quiera.
A día de hoy estoy a un solo paso de hacer Lactancia Mixta,
pues Leo no está cogiendo el peso suficiente. Lleva dos semanas cogiendo 15
gramos y 70 gramos, cuando debería de coger entre 100 y 200 gramos. Es cierto
que esas dos semanas nos ha pillado la ola de calor de lleno, llegando a tener
temperaturas de 42 grados por el día y 34 grados de noche. Puede que esto haya
influido mucho en que no coja el peso que debía.

Aún sigo dando el pecho a Leo con pezonera y aunque al
principio tuve una grieta en el pezón, no volví a tener más, si es verdad que
los días que Leo demanda mucho, tengo el pecho muy irritado y me duele
horrores.
Esta ha sido mi experiencia. Lo que me ha ido bien a mi no
significa que le vaya a ir bien a todo el mundo. Esto de la lactancia es muy
personal de cada familia.
En mi opinión, para que la lactancia materna exclusiva vaya
bien, es necesario tener muy claras las prioridades, tener muchísima paciencia
y sobre todo tener apoyo, alguien que nos anime en los momentos de bajón, que
nos ayude a seguir adelante.
Y algo que también tenéis que tener claro es que la
lactancia artificial no tiene nada de malo. Si por cualquier cosa no se puede
continuar con la lactancia materna siempre tenemos esa opción.
No creo que haya un mayor vinculo con nuestros bebes si se
da el pecho o el biberón, hay mayor vinculo con nuestros bebes si se hace de
ese momento algo nuestro, lleno de amor y cariño.

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