Uncategorized

Cambios en la crianza.

Durante el embarazo nos hacemos una idea clara de como
queremos llevar la crianza de nuestros hijos.
Yo tenia todo perfectamente estructurado en mi cabeza. Tenía
unas ideas muy firmes y estaba muy segura de que sería fiel a ellas, pero las cosas
vienen como vienen y por mucho que nosotras dispongamos, hay veces que los
planes salen al revés.
Mi idea era dar el pecho hasta los 6 meses y a partir de ahí
pasarme al biberón y la alimentación complementaria, pero nuestra lactancia ya sabéis
que no fue como yo esperaba. El frenillo lingual de Leo hizo que a los 4 meses
nos pasáramos a lactancia mixta (la decisión mas acertada para nosotros). Los 6
meses ya pasaron y a día de hoy, cerca de los 9 meses de lactancia materna,
aquí seguimos y sin vistas de dejar de dar el pecho, planteándome incluso hacer
lactancia en tándem si tuviera otro bebe.
Quería una lactancia hasta los 6 meses, pero cambiar de idea
ha sido maravilloso.
Otra de las cosas que me negaba ha hacer era colecho. Yo era
de las que decía “¿yo dormir con un bebe en la misma cama?¿para espachurrarle o
pasarme meses con la espalda hecha un ocho? No, no, no”. Ja Ja Ja Ja.
¿adivináis quien lleva durmiendo con su bebe desde el mismo día
que nació? Pues sí, lo primero que hicimos al día siguiente de llegar a casa
del hospital cuando nació Leo fue ir a comprar una cama de colecho para tenerle
los mas cerquita posible.
Leo tiene ahora 8 meses y medio, dormimos la mitad de la
noche él en su cuna (estoy intentando que duerma ya solito) y yo en mi cama y
la otra mitad de la noche los dos juntos en mi cama.
Mi momento favorito del día es verle despertar a mi lado,
ver esa sonrisa que todo lo ilumina dándome los buenos días.
“¿Poner a mi hijo delante de la tele para tener 2 segundos
de desconexión? Ni de broma” pues bien, os puedo cantar el repertorio entero de
“la granja de zenon”, “cleo y cuquin”, “cocomelon” y de más canciones y todo
esto es por que pongo a Leo delante de la tele o de la Tablet para poder ir al
baño, ducharme, comer, recoger la casa, preparar su comida o alguna cosa más
que no me deje hacer.
He de decir que no le dejo ahí todo el día delante de la
tele, se entretiene mucho en su parque o en su saltador, pero cuando más
aguanta y más me deja hacer es viendo lo dibujos.
Mis ideas cambiaron, elegí hacer lo mejor para mí y para mi hijo. Elegí alargar nuestra lactancia materna, elegí los despertares a su lado y elegí tener 5 minutos (o una hora) para colocar el caos que en ocasiones nos rodea.
Con todo esto quiero decir que aunque nos hagamos nuestras
propias ideas, aunque nuestros planes pensemos que son los correctos, las cosas
vienen como vienen y no somos peores madres por cambiar nuestras ideas.
Somos madres perfectas para nuestros hijos si damos el pecho
o si no lo damos, si hacemos colecho o no lo hacemos, si dejamos que nuestros
hijos vean la tele o si no.
Cada madre decide lo mejor para su bebe, toma las mejores
decisiones tanto antes como después, si cambia de opinión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *